A solo días de que suene el pitazo inicial en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, en Estados Unidos, para definir al nuevo monarca en la final del Mundial de la FIFA 2026, una imagen del pasado ha paralizado al planeta entero: se trata de la profética fotografía que unió a Lionel Messi y a un bebé llamado Lamine Yamal hace casi dos décadas, fotografía que a días de la final cobra un misticismo sin precedentes ante el inminente choque de titanes entre la Argentina del ‘Diez’ y la España del nuevo heredero.
El destino quiso que la familia de Lamine Yamal, de apenas unos meses de nacido, resultara ganadora para participar en la sesión fotográfica donde participaron ambas estrellas del deporte. El fotógrafo Joan Monfort inmortalizó aquel momento: un tímido Messi, sin saber muy bien cómo cargar a un bebé, sonreía mientras bañaba y envolvía en una toalla al pequeño que, dieciocho años después, se convertiría en su rival directo por la gloria eterna.
Desde la realización de la foto han transcurrido casi 19 años y, gracias a los tiempos modernos y las redes sociales, la imagen se hizo viral aunque por mucho tiempo se pensó que se trataba de un montaje o de una imagen creada con Inteligencia Artificial. Sin embargo, la realidad es sorprendente y más a pocos días de que ambos jugadores se enfrenten por primera vez en un campo de juego.
La foto, ¿es real?
La fotografía fue tomada en diciembre de 2007 durante una campaña benéfica organizada por UNICEF y la Fundación FC Barcelona, que cada año elaboraba un calendario solidario, refirió una nota de Telemundo Deportes.
El autor de la imagen, el fotógrafo Joan Monfort explicó que la sesión formaba parte de una campaña solidaria en la que varias familias participaron mediante un sorteo. Los padres de Lamine Yamal fueron seleccionados y, por una simple casualidad, su hijo fue emparejado con un joven Lionel Messi, quien apenas comenzaba a consolidarse como la gran promesa del FC Barcelona.
Choque de dos eras
La imagen, que se hizo viral originalmente durante la Eurocopa de Alemania, ha tomado una dimensión colosal de cara a este domingo. No es solo un recuerdo nostálgico; es la representación gráfica de un relevo generacional histórico.
Por un lado, Messi busca sellar con broche de oro un torneo que podría coronar el cierre definitivo de su legendaria carrera con la Albiceleste. Por el otro, Lamine Yamal, con la insolencia y el desparpajo de la juventud, lidera a una selección española letal y quiere arrebatarle la corona al hombre que, literalmente, lo sostuvo en brazos.
Las comparaciones son inevitables, pero lo que hace mágica esta final es que el destino unió sus caminos mucho antes de que el mundo supiera el nombre de Yamal. ¿Fue aquella sesión de fotos una imagen profética? El próximo domingo, sobre el césped norteamericano, el balón dictará sentencia. Lo único seguro es que la historia ya estaba escrita desde 2007.
*Con información de Telemundo Deportes.