El Estadio AT&T de Arlington fue el escenario para otra noche mágica para el fútbol global, Lionel Messi, ingresando desde el banco en la segunda mitad, frotó la lámpara y selló con un majestuoso tiro libre el triunfo de la Selección Argentina por 3-1 ante Jordania.
Más allá de asegurar el pase a la siguiente ronda con puntaje perfecto, ese sutil disparo por debajo de la barrera significó un quiebre definitivo en los libros de oro: el astro argentino alcanzó los 19 goles mundiales y firmó una racha asombrosa de siete partidos consecutivos marcando en la máxima cita del balompié.
Argentina termina en primer lugar del Grupo J, invicta con nueve puntos, tras sus triunfos por 3-0 ante Argelia, 2–0 sobre Austria, y 3-1 ante Jordania.
Ahora, la albiceleste se medirá a Cabo Verde, la selección sorpresa del Mundial, en Miami, en la ronda de 32.
El Olimpo de los goleadores ya tiene un dueño en solitario
La dimensión de lo conseguido por el capitán albiceleste en esta Copa del Mundo roza lo épico. Al llegar a los 19 goles totales, Messi dejó en el espejo retrovisor las marcas de mitos de este deporte como el alemán Miroslav Klose y el francés Kylian Mbappé, quienes lo escoltaban en lo más alto de la tabla histórica con 16 conquistas. Con una diferencia de tres anotaciones sobre sus perseguidores más cercanos, el rosarino se consolida en la cima como el artillero absoluto y rompe una hegemonía que parecía blindada por el paso del tiempo.
Además, la regularidad que demuestra en el torneo más exigente del planeta es inaudita. Su idilio continuo frente a la red comenzó en los octavos de final de Catar 2022 ante Australia, siguió frente a Países Bajos, Croacia y el histórico doblete en la final ante Francia.
Lejos de apagar su fuego sagrado, en el presente Mundial extendió la racha con un hat-trick a Argelia, un doblete a Austria y la reciente pincelada frente a Jordania. Ningún futbolista en más de 90 años de historia mundialista había enlazado siete encuentros seguidos celebrando un gol propio.
Un legado inmortal que desafía al tiempo
Ver competir a este nivel a un atleta que acaba de cumplir 39 años invita a la reflexión profunda sobre la vigencia del talento puro. Messi ya no necesita correr los noventa minutos para romper los esquemas tácticos de los rivales; su fútbol se ha vuelto cerebral, quirúrgico y devastador.
Su capacidad para dosificar el esfuerzo bajo la tutela de Lionel Scaloni y aparecer en los momentos cumbre demuestra que las leyendas no se miden por la edad cronológica, sino por el peso específico de su juego. Lionel Messi sigue disfrutando en el césped y, mientras lo haga, la historia del fútbol continuará reescribiéndose a sus pies.
Movida Deportiva sigue celebrando las victorias de un Lionel Messi que continúa encendido demostrando que el talento va más allá de los años cronológicos.